No nos atrevemos a usar un desfibrilador

La mayoría de la población española no se atreve

La realidad es aplastante: menos del 40% de los testigos de un desfallecimiento en la vía pública se atreven a intervenir. La mayoría no quieren tocar a la persona que se ha desplomado por temor a hacerle daño o agravar su problema. A lo que debemos incluir el uso del desfibrilador (DEA), que no es utilizado por miedo a sufrir una descarga o que el aparato la genere una sin necesidad.

La realidad es bastante diferente, pues estos dispositivos son para uso público y están diseñados para que cualquier persona pueda usarlos con total garantía. Es más, no se ha publicado en ningún lugar del mundo que un DEA haya generado una descarga improcedente. El DEA asegura tanto al usuario como a la víctima, pues genera instrucciones verbales con indicaciones muy claras y precisas sobre qué hay que hacer en cada momento.

Fuente: CARYOSA

Por debajo de la media europea

Pese a que en los últimos años el número de DEAs ha ido aumentando, todavía estamos por debajo de la media europea en cuanto a dispositivos disponibles. Frente a los 7/8 DEA por cada 10 mm hab. que se disponen en España, Francia tiene aproximadamente el doble, una cifra similar a la de Alemania y Paises Bajos.

En 2009 el Gobierno español sentó las bases para la regulación de la presencia de DEAs en el RD 365/2009, de 20 de marzo, que establece las condiciones y requisitos mínimos de seguridad y calidad en la utilización de estos equipos fuera del ámbito sanitario.

Sin embargo, y pese a constatar la importancia de estos equipos, este decreto no obliga a su incorporación en áreas muy frecuentadas, sino que deja en manos de las CCAA el establecimiento de los requisitos para su uso, promoción y recomendación de su instalación, de acuerdo con las indicaciones de los organismos internacionales. Al menos, ya comienza a ser frecuente encontrarlos en lugares como centros comerciales, instalaciones deportivas, aeropuertos o estaciones de viajeros.

Formación en RCP

Ahora bien, la formación en RCP (reanimación cardiopulmonar) es un medida mucho más efectiva e impactante, tal y como indica el Consejo Europeo de Resucitación y el estudio de nuestro anterior artículo, pues el 85% de nuestro tiempo estamos en un entorno social, cerca de otras personas, ya sea en nuestro trabajo, en un restaurante, en el gimnasio, o nuestro hogar… y la inmediatez es la diferencia entre la vida y la muerte. En muchos municipios españoles no hay un solo DEA y, cuando llega una ambulancia, en la mayoría de los casos ya es demasiado tarde. 

Fuente: El Mundo